Cultura real y viva, llamésele ''popular'' o ''basura'' por la ortodoxa y muerta de facultades. Sociología, reflexiones, planteamientos diversos y lo que ustedes me aguanten. Casa madre en la red de la Fundación Kaufman, sita en Córdoba, c/ronda de Andujar, 4. Andalucía

martes, abril 25, 2006

De Paganos y Bizarros

Mi editor, (me gusta como suena), me comentaba hace días la curiosa anécdota que ante la declaración de una de sus amistades respecto a que tenían que sacrificar a su gato, instantaneamente habia imaginado un terrible ritual luciferino en que se ofrecia la vida del animal en vez de un acto piadoso de veterinaria eutanasia animal. Me confesaba que la revisión de mis distintos borradores, en cierta manera lo tenían algo sensibilizado como para que le pasaran por la cabeza estas cosas. Ya me acusó otro editor-autor de estar algo tocado para concebir mis ambientaciones.


Las beatas del barrio de al lado en el templete que se han montado. Hace menos de diez años, se apareció la virgen en ese mismo sitio, (en una esquina de la calle), y comenzó el culto con un puñado de cirios y sillas plegables marcando el lugar. Un servidor se coló recientemente haciéndose pasar por evangelizador de una rusa para sacar estas fotos. Curiosamente, a pesar del kilómetro que separa mi casa del lugar, me enteré del cirio por un programa televisivo de Pepe Navarro. Bienvenidos al nuevo mundo moderno.


Me resultó bastante gracioso. Al fin y al cabo, solo invertia polos para una simpática ucronia ficcionaria donde lo que prima en un mundo como el nuestro es el paganismo en vez del monoteismo arrollador e imperialista. Les dije a ambos que solo andaba con los ojos abiertos y prestaba atención para inspirarme de los vestigios y dicotomias de religiosidades pasadas que pueblan nuestra vida cotidiana. Volvi a reflexionar en ello matando el tiempo en una estación esperando recoger a la novia, tras el típico pensamiento histérico de no-me-va-a-dar-tiempo-de-cumplir-con-la-fecha-de-entrega que supongo que le pasará a todo el mundo. Es como los viejos exámenes de mi carrera, aunque solo te toca a tí y el profe te dice a la cara las cosas sin tapujos en vez de ponerte puntitos. Funciona igual en cuento miedos y tensiones al menos.
Rápidamente, volvi a ponerme en situación. Llevábamos bastante tiempo separados por razones laborales, y no terminaba de tener claro cuando nos veríamos exactamente porque dependia de las vacaciones de semana santa que se celebran en una fecha flotante dependiente de los clicos lunares para que toque luna llena, hace años que no veo la tele, no tengo teléfono celular y no gasto calendarios. Simplemente, dejaron de serme útiles estas cosas, de ahí mi confusión. En cuanto a la fecha móvil, no se trata paganismo soterrado, más bien dependencia de un calendario desfasado, si bien solo nos queda este rastro vivo conservado fósil. Curioso. Tampoco deja de ser igualmente interesante que ella llame a estos días vacaciones de primavera porque en su tierra procuran ser políticamente correctos sin meter al catolicismo de por medio porque pululan ortodoxos y una firme comunidad judía. a todos les agradan las vacaciones, pero a ver que nombre se les pone que no se irrite nadie.

Algo nervioso por la estación, doy vueltas como un animal enjaulado por la disposición en círculo de los andenes. En el centro, en una muestra de arquitectura simbiótica arqueológica o como se llame a esa gaita de dejar las ruinas de abajo intactas al construir, hay ñuscos de una construcción romana irreconocible y algún lumbrera por decorar ha colocado una estatua de una jóven desnuda rodeada por serpientes enroscadas en su cuerpo. Me recordaba a las descripciónes de las representaciones de los ofitas, unos cachondos que adoraban a la serpientes, o al culto de Canaán, que iban del mismo palo. Las chorbas en bolas y las serpientes enormes no se han inventado ahora, precisamente, para ilustraciones de manuales de rol. Aquello era deliberadamente pagano, de paganismo pop, pero pagano.

No encontramos al fin y hemos pasado unos días muy agradables que se acaban. Esta madrugada, hace escasamente una hora, le he vertido desnuda media botella de agua mineral. No es el Danubio que pide el rito, pero valdrá. Antes de que se fuera me pidió que cumpliera con una tradición de los suyos en la que en pascua las mujeres son mojadas para asegurar que se mantengan fértiles, una tradición que arrastran antes del cristianismo, seguramente, y que tiene una raiz clara los viejos cultos de la fertilidad de campos y animales. Le hacía bastante ilusión porque ahora se hace con colonia, que lleva a que se apeste y los citadinos finos apenas mantienen ahora la tradición. No le he preguntando si había un interés especial en preservar su fertilidad este año, pero que quieren que les diga, teniendo en cuenta que los suyos se atribuyen descender de Atila y que tienen una tradición precristiana con bebedores de sangre, antropófagos y gente que sigue peleando ensartados en lanzas hará solo unos quinientos años, como que no quiero llevarle la contraria. Tampoco le pregunto si le toca algo de los Bathory, descendientes de la condesa sangrienta tan prolija en la cultura pop y con familia actualmente en su gobierno.

El caso es que mi editor con estas cuitas, yo hablando de vigilar nuestros restos precristianos para conocernos mejor y, tan ricamente como quien no quiere la cosa, celebrando ritos paganos en casa sin caer en la cuenta de cuanta cotidianidad pagana me rodea el día a día.

Mientras que la Filosofía del S.XX lleva un tiempo haciendo el gilipollas hablando de cambiar el paradigma, normalmente sin llenar de significado la frase ni definir ese maldito paradigma, parece que nadie se da cuenta de que el verdadero paradigma cegador y letal es el que nos da una imagen a medida de como deberia ser de lo que nos rodea. Lo llevamos dentro del cráneo con la medida prefabricada de como es el mundo y no lo palpamos para ver cuan distinto y rico es, pero tampoco para darse cuenta de cuanto hay de otras opciones que tomar, de cuanto hay por lo que luchar y, que coño, para darnos cuenta de como apesta y que poco evoluciona cambiándose de ropa. Los humanos que no usan taparrabos somos supuestamente gente no prácticante dedicados a los negocios burgeses y el ocio alienador. Así nos va para que nos pegue una bofetada de realidad toparnos con gente que mata y se suicida por cuestiones religiosas o para no revisar las propias creencias contradictorias que no practicamos hasta cuando nos toca la muerte y nos aferramos a ellas como una reposición en lo peor de un agosto aburrido sin nada más en emisión.
Los adorables idiotas que llaman al portero son gente que defiende que Cristo se fue a evangelizar a EEUU el solito y que solo ellos se salvarán cuando llegue el fin del mundo, (que amables que no quieren que arda en el infierno y de verdad vienen a que les de con la puerta CREYÉNDOLO), ¡son bizarros, corran a conocerlos! y luego los Moonies con sus suicidios rituales nos sorprenden acerca de como va el mundo que conocemos solo a través de medios como la tele.

Idiotizados o Paradigmatizados, como gusten, el mundo se nos perfila dentro por sedimentación mediática sin que nos molestemos en conocerlo directamente por nosotros, se nos muestra por un pequeño ojo de buey en nuestro viaje hasta la muerte, una visión mediatizada por lo que vende y quien ha comprado las cadenas que tenemos para elegir en democracia de mercado, nos tiene ocupados mientras crece el moho alrededor y no vemos, muy entretenidos, como nos bajan los pantalones para darnos la razón de sodomía diaria, la que mantiene en pie el chiringuito.

Tan profundamente jodidos, tan atiborrados y tan modernos conocedores de la realidad que nos rodea, conquistamos la evolución en facículos según las etiquetas con que facturamos el equipaje vital. Ahora somos europeos y ya está, ya no somos profundos y no pueden ocurrir cosas como que los tíos de uno de mis compañeros de piso hayan atacado Stalingrado porque un día empezaron a darse de hostias por turnos a ver quien era más macho y su hermana sugirió que lo demostraran alistándose y se dejaran de mariconeos. Estas anécdotas tan hispánicas, tan nuestras, simplemente ya no ocurren porque somos zona euro, somos integradores y repartimos wi-fi con las nuevas tecnologías los abusos al chaval distinto de la clase. Lo mejor, que se justifiquen en el proceso judicial sus torturadores diciendo que le pegaban al desgraciado no por odio, sino por hacer un buen video. Seguimos siendo atávicos, (mediaticamente atávicos). e involucionados, pero nos vemos modernos y se supone que hemos trascendido todo esto de golpe, sin cambiarnos de ropa y sin peaje. Es normal que apestemos a cerruno bajo la camisa nueva de Bruselas.

Así que una nueva generación dispuesta y con disponibilidad de las nuevas tecnologías descubre parte de eso que somos, pero lo alienamos de nosotros y nos reimos a lo cortesano, lo exponemos y etiquetamos de bizarro y como mola oye, y como mola lo que hacen en tal país que me he bajado de internés. Es que ya somos modernos y no tenemos de eso dentro.

Atiborrados, solo nos queda buscar de la cultura puramente de entretenimiento y relegada a lo efímero y trivial, lo más fallido, lo más cutre y de puro despropósito hasta delirante en una especie de camino iniciático cínico donde sabemos más sobre la bomba, sobre nuestros temores y sobre nosotros mismos a través del terror y la ciencia ficción cochanbrosa de cine de verano que de los informes oficiales o de las noticias, intoxicados, nos queda la mística de la sobredosis a compaginar con la via edificante sin salida negándonos que somos también el paleto del video o el indígena que ve la virgen en una mancha de humedad y nos aporta el descojone del momento. Atiborrados, en ficción lo zetoso como religión y de postre, a cucharadas, esa parte que creemos erroneamente superada en nuestra modernez citadina para reirnos también con lo bizarro.

Pero que le voy a hacer, se dice más sobre la socidad, (supongo que solo por cinismo y subterraneaismo autoral, que no es Cine de derribo), en una peli de zombies de Romero que en todas las capítulos paradigmaticos de Médico de Familia o las, cada día más deliarantes, series facturadas a la medida y gloria de Ana Obregón. Lo drogado es lúcido.

Y las bizarradas tan cool de Mondo Cane, pues siguen ocurriendo ahí afuera, más cerca de lo que creemos en ese mundo tan extraño y desconocido que nos rodea doblando la esquina del paradigma de nuestra propia civilización craneana fantasmal. Quizás tras la pared de papel de fumar del carísimo piso de especulación en el que viven, más allá del radiador y el santo con la monedita en el dedo para que traiga fortuna que es, curiosamente, una costumbre también pagana y reciclada, como la cultura pop se recicla a si misma y a la Cultura que otros creen real y adoran momia como a su santo.

Como predicaba toda una corriente de Antropología moderna en su momento y demasiado rompedora para calar del todo, nos queda mirar al bizarro tal como ellos querian que mirásemos al salvaje, intentar darle la mano para descubrir que estamos ante un espejo y reconocer que nosotros somos los bizarros.

...Y ya puestos, también los muertos andantes.



2 Comments:

Blogger AlexPintor said...

Iba a escribir un megacomentario acorde al megapost, pero es tarde y desisto, por cansancio, no me salen más que ralladas. Sólo decir que, efectivamente, el paganismo está ahí, oculto, latente y disimulado. Acaba de pasar la Semana Santa, que no es más que una exacerbada celebración de idolatría pagana que cuenta con una nutridísima corte de seguidores de lo más friki (los consabidos capillitas), así que el tema ha venido muy al pelo con las fechas. Pero bueno, aparte de esta espúrea circunstancia temporal, nuestra cotidianeidad está repleta de guiños paganizantes que asumimos inconscientemente. Bizarría galopante, y no nos damos ni cuenta. Desde el mismo momento en que nos levantamos de la cama poniendo primero en el suelo un pie y no el otro, por ejemplo.
Enhorabuena por el post: un texto que parece todo un manifiesto frikológico (en su más puro sentido de rama de estudio filosófico). El público lo dirá.

4/26/2006 1:51 AM

 
Blogger Illuminatus said...

Está muy bien, espesito pero menos que el discurso de Sergio Pitol al recibir el Cervantes.

La verdad es que es interesante la dicotomía existente en el ser humano todavía pero no puedo hacer menos que atribuirlo a un mal innato de la humanidad: la ignorancia.

Soy científico, por eduación, por formación, no tengo otra salida y no sé si habría sido de otro modo si mis padres no hubieran sido los que son o mi momento de existencia. Soy un producto de mi sociedad y mi cultura y considero que la realidad es analizable y que se puede conocer a través de la ciencia. Sin embargo...

Sin embargo, hay momentos en los que la desesperación, el miedo, o lo que sea me hace sentir esa necesidad de clamar a los "poderes", los dioses o lo que sea. Somos impotentes frente a ciertas situaciones y eso nos hace buscar alguien que pueda resolverlas, lo mismo que cuando somos niños nos giramos hacia nuestros padres. Es un signo de inmadurez porque a la larga es un intento de evitar nuestras propia responsabilidad en cómo desarrollamos nuestra vida.

El paganismo es infantilismo religioso-filosófico y, aunque se pueda darle una dimensión romántica, nos roba nuestro poder sobre nuestra vida. La aproximación a la ciencia, entonces, ¿nos hace más máquina que hombre o más hombre que niño?

4/28/2006 2:02 PM

 

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